Una colonia de abejas melíferas mantiene la temperatura de la zona de cría notablemente estable (cercana a los 35°C), sin importar si afuera hace frío o calor — un logro de termorregulación colectiva, no de ningún individuo por sí solo.
Para enfriar
Las obreras recolectan agua y la distribuyen en gotas dentro de la colmena, y abanican con las alas para generar evaporación y corriente de aire — un mecanismo similar a un enfriador evaporativo.
Para calentar
Las obreras pueden desacoplar sus músculos de vuelo y hacerlos vibrar sin mover las alas, generando calor metabólico que se transmite al resto del grupo — se agrupan físicamente para conservar ese calor en racimo.
Por qué es crítico
La cría (huevos, larvas, pupas) es muy sensible a variaciones de temperatura; mantenerla estable es esencial para que la cría se desarrolle correctamente y en los tiempos esperados.
En pocas palabras
- Mantienen ~35°C en la zona de cría sin importar el clima exterior
- Para enfriar: agua + abanicado con alas
- Para calentar: vibración muscular sin volar, en racimo