Las obreras no nacen con un rol fijo: van cambiando de tarea conforme envejecen, en un patrón llamado polietismo de edad (o polietismo temporal), coordinado por cambios hormonales y de desarrollo glandular internos.
Primeros días: limpieza
Las obreras más jóvenes limpian celdas, preparándolas para que la reina ponga ahí un huevo nuevo.
Días siguientes: nodrizas
Sus glándulas hipofaríngeas maduran y empiezan a producir jalea real, con la que alimentan a las larvas.
Edad intermedia: construcción y almacenamiento
Las glándulas cereras se activan y la obrera participa en construir panal nuevo, recibir y procesar néctar de las forrajeras, y tareas de guardia en la entrada.
Últimas semanas: forrajeras
Las obreras más viejas salen a volar a recolectar néctar, polen, agua y propóleo — la tarea de mayor desgaste físico, consistente con que ocurra al final de su vida.
En pocas palabras
- El rol de una obrera cambia con la edad, no es fijo
- De limpiadora a nodriza a constructora a forrajera
- El cambio está ligado al desarrollo de distintas glándulas internas