De todas las medidas preventivas entre un lavado y otro, revisar que la tapa cierre bien es de las más simples y con mayor impacto: evita luz (algas), evita fauna, y evita que caiga polvo o suciedad directamente al agua.
Qué revisar periódicamente
Que la tapa no tenga grietas, que ajuste completamente sin dejar huecos visibles, y que los tubos de ventilación (si los hay) tengan su malla protectora en buen estado.
Cuándo reemplazar en vez de solo ajustar
Si la tapa está quebradiza, deformada por el sol, o ya no cierra bien sin importar cómo se acomode, reemplazarla sale más barato a mediano plazo que lidiar con algas o fauna de forma recurrente.
En pocas palabras
- Una tapa bien sellada previene luz, fauna y suciedad de un solo paso
- Revisar grietas, ajuste y mallas de ventilación periódicamente
- Reemplazar una tapa deteriorada sale más barato que lidiar con el problema recurrente