Una cámara termográfica detecta diferencias de temperatura en una superficie y las traduce en una imagen a color — no detecta agua directamente, sino el efecto térmico que esa agua puede dejar en los materiales que la rodean.
Cuándo funciona mejor
Es más útil cuando hay una diferencia de temperatura clara entre el agua de la fuga y el material circundante — por ejemplo, agua fría corriendo bajo un piso que está a temperatura ambiente, generando una mancha fría visible en la imagen térmica.
Sus límites
Si la temperatura del agua es muy similar a la del entorno, o si ya pasó suficiente tiempo para que la humedad se equilibre térmicamente con el material, la cámara puede no mostrar una diferencia útil — por eso casi nunca se usa como único método.
En pocas palabras
- Detecta diferencias de temperatura, no agua directamente
- Funciona mejor cuando hay contraste térmico claro
- Tiene límites y rara vez se usa como único método de diagnóstico