Las instalaciones hidráulicas residenciales están diseñadas para operar dentro de un rango de presión razonable — ni tan baja que el agua casi no llegue, ni tan alta que fuerce de más las tuberías y acorte su vida útil.
Presión demasiado baja
Puede deberse a una fuga que está 'robando' presión en algún punto de la red, a una bomba insuficiente, o a una obstrucción — conviene descartar la fuga antes de asumir que el problema es solo de equipo de bombeo.
Presión demasiado alta
Una presión excesiva, sostenida durante años, estresa uniones y empaques y es uno de los factores que acelera la aparición de fugas en puntos que de otro modo habrían durado más — por eso algunas instalaciones incorporan una válvula reductora de presión.
En pocas palabras
- Existe un rango razonable de operación, no cualquier presión es sana
- Presión baja: puede ser fuga, bomba insuficiente u obstrucción
- Presión alta sostenida acorta la vida útil de la red y facilita fugas