Toda tubería, por más lisa que sea internamente, genera una resistencia natural al paso del agua llamada fricción o pérdida de carga. Es un fenómeno normal, distinto de una fuga, pero que puede confundirse con ella si no se mide bien.
Qué la aumenta
Tuberías más largas, de diámetro más pequeño, con muchos codos, o con sarro acumulado internamente (común en tubería galvanizada vieja) generan más fricción y, por tanto, más pérdida de presión entre el punto de entrada y la llave más lejana.
Cómo se distingue de una fuga
La pérdida por fricción es predecible y constante: si siempre ha habido poca presión en la regadera más alejada, probablemente es diseño o sarro acumulado. Una caída de presión que apareció de golpe, en cambio, apunta más a una fuga nueva.
En pocas palabras
- Toda tubería pierde algo de presión solo por fricción interna
- Codos, diámetro pequeño y sarro la aumentan
- Una caída repentina (no de siempre) es la señal más típica de fuga