Los primeros instrumentos para 'escuchar' una fuga eran esencialmente mecánicos, similares a un estetoscopio adaptado para superficies duras. Los geófonos electrónicos actuales amplifican y filtran esa señal de forma mucho más precisa.
Geófono mecánico
Transmite la vibración directamente al oído a través de una varilla o membrana, sin amplificación electrónica. Es simple y confiable, pero depende mucho de la experiencia auditiva del técnico.
Geófono electrónico
Convierte la vibración en una señal eléctrica que se amplifica y, en equipos más avanzados, se filtra para aislar frecuencias típicas de una fuga del ruido ambiental — lo que facilita la detección incluso para oídos menos entrenados.
En pocas palabras
- El mecánico transmite vibración directa, sin amplificación
- El electrónico amplifica y filtra la señal
- El electrónico facilita la detección en condiciones más ruidosas